jueves, 31 de mayo de 2007

Lo que hace el Miedo

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esta sala el rey les hacía formar un círculo y les decía entonces... "Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa".
Todos elegían ser muertos por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey se dirigió al soberano y le dijo... "Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?", y le responde el rey, "Dime soldado".
"¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?".
"Ve y mira tú mismo", respondió el rey.
El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente... y, finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino que conducía a la libertad. El soldado admirado sólo miró a su rey que le decía...
"Yo daba a ellos la elección, pero preferían morir que arriesgarse a abrir esta puerta".
¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo de arriesgarnos?
¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?

miércoles, 30 de mayo de 2007

Acerca de las palabras correctas y el silencio

Todo hombre tiene el deber de tomar el camino que pasa por su aldea....
Acerca de las palabras correctas y el silencio En el budismo, los chismes se consideran una trasgresión y deformación de la energía a nivel de la palabra, e implica el irrespeto y olvidar el precepto de no juzgar. Nadie puede juzgar, salvo los maestros, pues nadie conoce el estado karmico del que es juzgado y por ende habla sin conocer: la opinión es la quintaesencia de la ignorancia. En el dhammapada se dice: que tus palabras sean más bellas que el silencio.
El sabio siempre conoce el modo de salvar a las personas
por eso, para él, no existen hombres reprobables.
Siempre sabe como salvar a las cosas,
por eso no hay cosas viles para él.
A esto se le llama lucidez innata,
así, los hombres buenos
son los maestros de los menos buenos
y estos, la materia de aquellos.
Quien no estima a sus maestros
así como quien no ama la materia de la que dispone
yerra gravemente por mucho que sepa.
Este es el gran secreto.

Tao Te King, 27

martes, 29 de mayo de 2007

La Edad del Pavo

Porque sí nomás. Ahí nomás.
Se miran y se agarran a trompadas.
Se odian, pero ni se conocen.
Se la tienen jurada sin nunca haber cruzado ni una palabra.
Se convierten en enemigos, sin haberse hecho nada antes.
Porque sí nomás.
Por ser de otra escuela.
Por ser de otro cuadro.
Por ser de otra onda.
Por ser de otro barrio.
Por ser otro, el otro.
Ahí nomás, sin sentido.
Se esperan a la salida.
Se cruzan en una plaza.
Se encuentran en un boliche.
Se topan en una calle.
Se miran y se agarran a trompadas.
Se miran sin mirarse y se agarran a trompadas.
Porque sí nomás.
Se entregan a la nada.
Se organizan por chat las peleas.
Se entretienen yendo a buscarlas.
Se divierten cuando las relatan.
Se consigue así un sentido para sus días.
Se hacen así conocidos entre los demás.
Se encuentran así una identidad.
Se descargan así de algo que poco tiene que ver con ese alguien al que le están pegando cuando le pegan a alguien.
Se vengan así de algo que no les ha hecho ese alguien al que le están pegando cuando le pegan a alguien.
Se sacan así de encima algo que cargan solos, que es equivalente a lo que carga solo ese alguien al que le están pegando cuando le pegan a alguien.
Se evaden así de algo que encuentran en ese alguien al que le están pegando cuando le pegan a alguien.
Se lastiman por algo que ya los tiene lastimados.
Por algo es; no es porque sí.
Por algo pasa; no es porque sí.
Por algo que falta o por algo que sobra; no es porque sí.
Por algo que abruma o por algo que escasea; no es porque sí.
Por algo; es no es porque sí.
Se entregan a la nada.
Se trenzan en grescas vacías de contenido.
Se desafían a peleas vacías de razones.
Se inventan razones vacías de sentido.
Se sienten los contrarios de quienes son en verdad sus iguales.
Se imaginan triunfos que no son triunfos.
Se dejan heridas sin significado.
Se miran y se agarran a trompadas.
Se miran sin mirarse y se agarran a trompadas.
Ahí nomás.
Se odian absurdamente.
Se odian porque sí.
Pero se odian por algo que los trasciende.
Por estar de moda odiarse entre otros y unos.
Por estar de moda no ver en el otro a un igual.
Por estar de moda el vacío.
Por estar de moda la falta de sentido.
Por estar de moda entregarse a la nada.
Por vivir en un mundo que está atravesando la edad del pavo.

Por Mex Urtizberea
Para LA NACION

lunes, 28 de mayo de 2007

La Calma y el Silencio"

En aquel tiempo eran muchos
los que se retiraban a la soledad de los montes
a meditar.
Y eran muchos los que en el silencio
de los volcanes nevados
y de los pequeños valles ocultos,
Se buscaban a sí mismos.

Pero Quetzacóatl les decía:
Aquellos que buscan el Silencio en la calma
nunca lo encontrarán desnudo.
Para desnudarlo hay que buscarlo
entre el bullicio.

Díganme:
¿De qué sirve a un corazón tener calma
en medio de la soledad?,
¿A poco no es como la calma que tiene
un lago estancado en un valle?

Mas, ¡Que grande es un corazón
cuando en medio de las dificultades
Y los problemas
conserva la calma y se viste con el Silencio!
Es como el torrente que resbala sereno
por la ladera de la montaña.

Algunos van a lugares
donde lo más que les molesta
es el canto de un pajarillo
O el sonido que arranca el viento
a las hojas de los árboles.
Y piensan:
Estoy tranquilo y sereno en este lugar,
ya he alcanzado la calma
Y el Silencio es amigo de mi corazón.

Pero cuando vienen al bullicio,
sus pulsos se agitan y sus corazones se alteran,
Y sus pensamientos chocan
con violencia en sus frentes,
y yo les preguntaría:
¿Dónde guardaron la calma?,
¿Qué morada le prepararon en sus pechos
que tan pronto se les fue?

Sepan que aquel que busca el Silencio interior
debe encontrarlo en medio de los ruidos
Y de las voces y de los gritos,
y tomándolo debe sentarlo en su corazón,
Y al escucharlo ya no oirá hacia afuera
sino hacia dentro.

Y en verdad les digo, que ni cien tormentas,
Ni la explosión de mil volcanes
podrían ya nunca separarlo de él.

Para buscar pues, la calma Interior,
No vayan adonde todo es calma
sino adonde no hay paz,
y sean ustedes la paz.
De esta forma la encontrarán al darla,
y la tendrán en la medida
en que vean que otros
necesitan de ustedes para calmarse.

Del Libro: Así Hablaba Quetzalcóatl

domingo, 27 de mayo de 2007

Poesía Vertical

No hay tiempo.
Ya no hay tiempo.
Pero, ¿alguna vez hubo tiempo?

La ilusión de la vida por delante,
se conjuga con el verbo
de la vida por detrás.

Y todo transcurrir no es más que un punto,
quizá un punto extensible
o el revés de ese punto,
porque el tiempo es puntual.

Un punto que a veces se desliza levemente,
como una gota de asombro de la luz
o un inesperado corpúsculo de sombra,

tan sólo para justificar algo parecido a un nivel
en el barómetro casi fijo
que mide la presión imposible de la vida.

O tal vez simplemente
la presión diagonal de lo imposible.

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en el hombre
se parece a salvarlo.

Algunos de nuestros gritos
se detienen junto a nosotros
y nos miran fijamente
como si quisieran consolarnos de ellos mismos.

Algunas palabras que hemos dicho
regresan y se paran a nuestro lado
como si quisieran convencernos
de que llegaron a alguna otra parte.

Roberto Juarroz

viernes, 25 de mayo de 2007

Reportes de un Viaje (parte I)

30-01-07

Amanecemos, por fin un día de mucha tranquilidad, mucha paz. Ducha (la mejor desde que salí de casa), lavado de ropa, mate con los chicos. Ari se fue a comprar facturas, yo calenté agua para el mate. Jugamos a las cartas, Ari se queda caliente por mi fortuna y ¿talento? Nos vamos al observatorio, pero no podemos disfrutarlo porque los guías están de vacaciones, si en temporada alta. Damos unas vueltas por el centro. Piti y Ari juegan al ping pong. A Piti se le ocurre una idea muy buena: a lo que estoy escribiendo, armar un cuaderno con fotos.
Cenamos. Charlamos con los uruguayos Rodrigo y Nahuel. Nos recomendaron en Valle Grande: Mil Kayak, preguntar por Nelly.
Charla en la carpa sobre las golosinas viejas, galletitas, etc.

31-01-07

Amanecemos. Ducha. Suena la misma canción del otro día. “Hasta el fin del mundo te iría a buscar, de ti nada me podrá separar”, “los siete mares hasta llegar a ti”, “Hasta el fin del mundo te seguiré”.
Facundo y David, dos flacos de Mendoza. Buena onda, Facundo muy gracioso el mal humor que tenía.
Hacemos y hacemos dedo en la Esso. Los mendocinos, afortunados, pegan uno rápido. Lo liquido a Piti en la escoba y pierdo con Pablo. Pablo pega un dedo, una ambulancia. Viajamos Piti y yo. ¡Increíble! Nos vamos a San Rafael. Nos encontramos en la estación. Los chicos llegaron mucho después, en una grúa. Yo recorrí San Rafael, buscando lugar para dormir. Le preguntó Pablo a unas chicas que onda, le recomendaron uno, y fuimos con ellas al final. Nos ayudaron con las mochilas y todo. Se llaman Martina, Milagros y Rocío. Yo previamente, antes que lleguen los chicos, había ayudado a un flaco en una silla de ruedas. Me dijo que era poco y fueron como ocho cuadras, y me dejó en una zona difícil.
Llegamos al hostel, estaba bueno, al principio casi nos tenemos que ir, por falta de espacio. Comemos fideos, jugamos a las cartas, después como estaba linda la noche nos fuimos al patio a charlar Pablito, Claudio (buena onda, “laburaba” ahí), Ari, Martina y yo. Se habló mucho de los programas viejos. Ari inventó historias de Buta Ranquil.

jueves, 24 de mayo de 2007

Fútbol es un sentimiento. La vida es una pelota

Cómo vas a saber lo que es el
amor si nunca te hiciste hincha de un club.
Cómo vas a saber lo que es el
dolor si jamás un zaguero te
azotó la tibia y el peroné.
Cómo vas a saber lo que es el
placer si nunca ganaste un
clásico barrial.

Cómo vas a saber lo que es
llorar si jamás perdiste un clásico
sobre la hora con un penal dudoso.

Cómo vas a saber lo que es el
cariño si nunca acariciaste la
redonda de chanfle entrándole
con el réves del pie en el
cachete para dejarla jadeando bajo la red.
Cómo vas a saber lo que es la
solidaridad si jámas saliste a dar la
cara por un compañero golpeado sin
fe desde atrás.

Cómo vas a saber lo que es la
poesía si nunca tiraste una gambeta.

Cómo vas a saber lo que es la
humillación si jamás te hicieron un caño.

Cómo vas a saber lo que es la
amistad si nunca devolviste una pared.
Cómo vas a saber lo que es un
orgasmo si jamás diste una
vuelta olímpica de visitante.

Cómo vas a saber lo que es el
pánico si nunca te sorprendieron
mal parado en un contragolpe.

Cómo vas a saber lo que es
morir un poco si jámas fuiste a
buscar la pelota adentro del arco.

Cómo vas a saber lo que es la
izquierda si nunca jugaste en equipo.
Cómo vas a saber lo que es la
xenofovia si en ninguna cancha
te gritaron " negro de mierda".

Cómo vas a saber lo que es la
soledad si jamás te paraste bajo
los tres palos a doce pasos de
un fusilero dispuesto a acabar
con tus esperanzas.

Cómo vas a saber lo que es el
barro si nunca te tiraste a los
pies de nadie para mandar la
pelota sobre un lateral.

Cómo vas a saber lo que es el
egoísmo si nunca hiciste una demás cuando tenías que dársela
al nueve que estaba mejor ubicado.

Cómo vas a saber lo que es el
arte si nunca inventaste una rabona.

Cómo vas a saber lo que es la
música si jamás cantaste
haciendo equilibrio sobre un
paravalancha.

Cómo vas a saber lo que es el
suburbio si nunca te paraste de wing.
Cómo vas a saber lo que es la
clandestinidad si nunca te tiraron
un pelotazo para que te
aguantes vos sólo a toda la defensa rival.
Cómo vas a saber lo que es la
injusticia si nunca te sacó tarjeta
roja un referee localista.

Cómo vas a saber lo que es el
insomnio si jamás te fuiste al descenso.

Cómo vas a saber lo que es el
odio si nunca hiciste un gol en contra.

Cómo vas a saber lo que es la vida,
si nunca, jamás, jugaste al fútbol.

Anónimo

miércoles, 23 de mayo de 2007

Cuando éramos hippies

Siempre hubo modas: cada época quiere dejar su marca en la historia y, en el torbellino de sucesos que jalonan la marcha del tiempo, se pierden costumbres, códigos, palabras, pensamientos, e incluso ideologías de vida, que caen en el arcón de los recuerdos sepultadas por las "nuevas olas", que, cada vez más rápidamente, se convertirán en viejas y obsoletas.
A veces los cambios no revisten importancia ni tienen consecuencias tan dramáticas, pero joroban, y cuesta acostumbrarse. El geronte que esto escribe recuerda en su infancia, pubertad, adolescencia y juventud haber concurrido a infinidad de casamientos y cumpleaños de 15 que, fuerza es decirlo, no siempre eran entretenidos, y en algunas ocasiones resultaban compromisos ineludibles pesados como un collar de anclas o interminables como trámite burocrático, y más aburridos que chupar un clavo, pero al menos no tenían los rituales que desde hace más de dos décadas vienen agregando un insoportable plus de acartonamiento disfrazado de alegría y de previsibilidad simulando sorpresa. Es curioso que, a contrapelo de las crisis, los ítems a cumplir se han ido multiplicando en complejidad y monto económico. La moda de realizar las fiestas de casamiento en el campo, por ejemplo, llega a delirios demenciales. Se obliga a los invitados a viajar kilómetros y kilómetros. ¿Y el que no maneja? ¿Remise ida y vuelta? ¿Acoplarse con algún grupo con el consiguiente apretujamiento? Pretextar una gripe parece ser lo más indicado en estos casos. Y si se cuenta con automóvil, ¿cuál es el plan? Ser devorado por mosquitos en el verano, tiritar de frío en el invierno buscando la estufa más cercana y correr a refugiarse de la lluvia en cualquier época del año sea por "el niño", "la niña", "el calentamiento del planeta" o "el pronóstico del tiempo equivocado". El otro problema es la vuelta a la madrugada, con copas de más por rutas indecentes y, pruebas de alcoholemia mediantes, el auto secuestrado por las autoridades.
La ciudad y sus salones tienen lo suyo también. Las ceremonias incluyen cena obligatoria, lo cual tiene el peligro de caer en una mesa rodeado de desconocidos sin tema de conversación o tener que compartir la larguísima velada con pesados insoportables. El lunch de otrora era una opción más cómoda: uno circulaba por el salón picando aquí y allá, y rotando invitados, eludiendo a curdas y viejas cursis y teniendo como límite horario la ida de la pareja feliz con tirada de ramo, dos o tres comentarios críticos, algún chiste acerca de la noche de bodas de cada uno de los casados concurrentes y ¡taza taza, cada uno a su casa! Hoy en día la cosa es mucho más cara, complicada y, sobre todo, ¡larga! Bandejeada, recepción, llegada de novios, discursos, primer plato, baile, segundo plato, baile, postre, baile, más discursos, show sorpresa, ¡un mago otra vez!, torta de bodas, baile, cancán, la liga, bailanta, carnaval carioca, se van los novios, pizza o fideos a las cinco de la mañana, otra vez baile... ¡Y que no falte el desayuno! Estas delicias son variables y, gracias a Dios, no se cumplen en muchos casos, pero en las fiestas de quince está el agregado de las velas (yo concurrí una vez a un cumpleaños de treinta y fueron treinta las velas y los deseos, ¡mi Dios!). Los padres lloran, las chicas lloran, los abuelos lloran y los invitados se emocionan hasta que estalla el vals de "La Bella y la Bestia" o alguna pieza clásica majestuosa que puede ir de Verdi a Wagner, según el gusto. ¡Estoy viejo, ya sé! Pero sigo prefiriendo la reunión con amigos sin tanta bambolla y que haya baile, canto, alegría y show sin presiones, ni reglas, ni organización férrea. Sólo paz y amor, como cuando éramos hippies.

Por Enrique Pinti. Actor y escritor.
Para La Nación Revista

martes, 22 de mayo de 2007

¿Quién Muere?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las íes a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no pregunta de un asunto que desconoce o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda

lunes, 21 de mayo de 2007

¿Cuál es la la dimensión de la lokura?‎

LoKa sí... pero loKa porque no vivo como los demás quisieran que lo hiciera...loka porque soy yo misma, sin importar el que dirán, ni las apariencias...loKa porque me dejo llevar por lo que mi corazón me dicta sin importar la cordura, esa cordura tan absurda que nos hace ser como robots en una era de tecnología tan sofisticada, en un mundo donde abunda la hipocrecía y el materialismo, donde puede más el odio sobre el amor, la razón sobre el corazón, la venganza sobre el perdón...*
LoKa...y discúlpenme por cambiar la C por la K, pero es que yo soy así...simplemente yo misma, y si me gusta más decir loKa que decir loca, pues así lo hago, no creo que con ello haga mal a nadie y esa es mi forma de pensar, de sentir, y de expresar pues así lo escribiré...total..qué más da una letra mal puesta en un escrito tan espontáneo, donde no hay palabras rebuscadas, ni lenguaje subliminal, ni motivos, ni mentiras, sólo ser yo misma, al natural...*
Me llaman loKa...qué puede importar cómo me llamen, si me siento feliz así, pobres de aquellos que siempre juzgan a los demás por sus apariencias...viven infelices metiendo el dedo en el ojo ajeno para sacar la paja sin mirar el propio que muchas veces está lleno de telarañas...*
LoKa...sí...pero en mi interior llevo todo un mundo de experiencias, de secretos, de deseos, de pasiones, de todas esas sensaciones que ya quisieran muchos cuerdos sentirlas aunque fuera una sola vez en su vida, pero claro, viven superficialmente, guardando pasiones ocultas en su interior sin permitir que afloren, viven pensando cómo hacer más con menos esfuerzo, cómo ganar sin arriesgar, cómo matar sin mancharse las manos...*
Y no me refiero a los crímenes con un arma mortal verdadera, no, sino a matar, como lo hacemos muchas veces, con nuestras lenguas, que a veces están tan afiladas como espadas que traspasan aún el metal más sólido y así las usamos contra los que no son de nuestro mayor agrado...¿Porqué?...¿Porque ese día simplemente nos dio la gana de ver en el vecino que nos puso mala cara cuando volteamos a saludarle?...Caramba!!! quizás ni nos estaba mirando...a veces vemos sin mirar, oímos sin escuchar...porque nuestros pensamientos están en Júpiter o en Marte, porque no nos percatamos de que hay gente a nuestro alrededor cuando estamos forrados de problemas...*
Problemas..JA, JA...palabra clave, acabo de dar en el clavo más duro de nuestras vidas...¿Quién no tiene problemas? claro en el buen sentido de la palabra..."Problemas igual a Situaciones"...todas tienen soluciones que muchas veces las tenemos en nuestras propias narices pero no queremos verlas porque posiblemente eso nos cueste doblegar nuestro dichoso orgullo...*
Orgullo...uff...ese sí es un gran problema...herimos, doblegamos, acusamos, pero que nadie se meta con nosotros, que no nos dobleguen, o tener que aceptar un error (naaaaaa, jamás!!!), quizás tener que ceder y darnos cuenta de que "metimos la pata", que horrible tener que decir "Perdón", "Lo siento", "Me equivoqué"...pues sepan ustedes que eso es lo mejor de mi locura...tengo la gran habilidad de rectificar cuando cometo un error, cuando digo algo que no debo, cuando necesito de alguien, pues sé que por algo somos muchas personas en el universo y no una sola...esa es una de las cosas por las que me llaman loKa...*
Pero bien...ya me desvié del tema que nos concierne...¿De qué hablaba? Ahh!!! de que me llaman loKa...que terrible cuando se nos olvidan las cosas...a veces entro en la ducha, tomo el jabón automáticamente, envuelta en mis pensamientos, salgo, me seco y uff!!! de momento no recuerdo si me bañé con jabón, con champú o solamente con agua...tengo que volver a la ducha porque no puedo quedarme con la duda, jajaja...¿Ven por qué me dicen loKa?...pero a fin de cuentas...¿A quién no se le han perdido las llaves, o que las haya dejado puestas en la cerradura del auto o dentro de la casa?, tal vez si usa espejuelos o gafas ¿Le ha pasado que los ha buscado por todos los sitios posibles sin darse cuenta de que los tiene puestos o enganchados en la camisa?...peor aún...¿Cuántas veces hemos salido de la casa hacia algún sitio y estando en el camino, no nos acordamos hacia dónde íbamos?...o cuando nuestras mentes van más rápido que nuestra lengua y luego se nos olvida lo que íbamos a decir...*
Fíjense...un día como hoy...nos llega el dinero que necesitamos para pagar nuestras deudas, wowwwwww, que felices somos, ya tendremos alguito para gastar, pero ZAS!!!...comenzamos a pagar y pagar, y cuando venimos a ver, nos falta la mitad para completar los dichosos pagos y peor aún, no nos sobró nada para disfrutar de la vida...que terribleeeeeee...enseguida nuestra felicidad se nos fue al piso, tornándose en mal humor porque tantos planes que teníamos que fueron frustrados...gastamos más de lo que ganamos, y ese es un problema que podemos resolver si nos organizamos, si planeamos sólo con lo que tenemos y si comenzamos a conformarnos con lo que somos, sin querer ser más allá...yo me conformo con ser loKa... ¿Y ustedes?*
Hay que cambiarle el color a las cosas, como dicen por ahí..."Todo es según el color del cristal con qué se mire"...¿Se han puesto a pensar en ese dicho?...si el cristal no tiene color...es transparente por naturaleza, o al menos eso me dijeron desde pequeña...entonces ¿Quienes tenemos que cambiar el color? Pues claro...nosotros mismos..pero como siempre estamos en el Planeta Saturno...ni vemos el resto de los planetas y menos pisamos el que vivimos...La Tierra!!
*Hermosos planetas...no los conocemos físicamente, pero que mucho viajamos por ellos, sobre todo en nuestra soledad, en nuestras preocupaciones, en nuestros momentos tristes...pero bueno...no pongan esa cara...no es mi intención llevarlos a pensar en cosas amargas...sólo quiero explicarles...que siento un gran orgullo porque me llaman loKa...y ojalá mi enfermedad fuera contagiosa, porque estoy segura, que en cada uno de nosotros reside esa enfermedad, sólo que está escondida...hay que dejarla salir de vez en cuando o de cuando en vez...para que se pueda disfrutar de las cosas verdaderamente importantes en la vida...y lo mejor de todo, es que son gratuitas...*
Me llaman loKa...y qué!?!?!...si es mas cuerdo el que piensa o el que mira la luna...
Desirée Fariello

domingo, 20 de mayo de 2007

40 Días Sin Puchos



Que difícil intentar dejar de lado una adicción. No se imaginan cuánto. Algo que empieza seguramente como un juego de chicos y termina siendo un camino bastante peligroso. Tan placentero como asfixiante, tan amigo como enemigo. El que querés tener después de comer, pero que no te deja disfrutar realmente el sabor de un plato casero. El que “necesitás” antes de acostarte, aún cuando al levantarte ya estés tan agitado como si hubieses jugado a la pelota durante muchas horas. Y así, podría ejemplificar con páginas y páginas.
40 Días. Exactamente ese es el tiempo que lleva la abstinencia. Un médico especialista en adicciones diría que soy un enfermo recuperado o en recuperación. Un padre contaría lo orgulloso que está de su hijo. Otro especialista hablaría de Milagro por lograrlo sin ningún tipo de ayuda medicinal o profesional, aunque haya masticado ocho chicles de nicotina.
Cinco meses atrás está realidad hubiese sido impensada, pero una especie de cansancio de la situación permitió tomar pequeños pasos. Había días que lo hacía, otros que no. Semanas que todo transcurría como los últimos años. Pero el click en la cabeza estaba hecho. Sólo faltaba dar el paso final. ¿Y cómo se dio? Luego de un partido de fútbol, en el que mi equipo perdió fácilmente y en el cual no tuve una buena actuación (esto último no es novedad, pero agiganta la historia, je), tomando algo con los chicos, prendí un cigarrillo, si porque hablaba de él para el que todavía no lo había notado, y uno de mis compañeros de equipo dijo: “¿Y cómo no vamos a perder así? Mirá el espíritu deportivo que tenemos”.
En ese instante miré mi atado de diez de Philip Morris, quedaba una sola unidad dentro de él. Interiormente me juré y perjuré que era el último que iba a consumir, no por toda la vida, pero si al menos por un tiempo. Llegué a mi casa, me bañé, comí una milanesa que había sobrado de la cena, me senté frente a la computadora a escuchar un poco de música y lo encendí. Eran las dos de la mañana del 10 de abril. Desde que apagué ese cigarrillo, comenzó esta aventura que me acompaña hasta hoy.
Muchas jornadas estuve por decaer y dejar sin efecto todo lo pensado. A pesar de las tentaciones, porque estar con un amigo que fuma es una tentación, porque cuando tus compañeros de facultad lo hacen en un recreo mientras toman un café es una tentación, porque cuando vas a un boliche o un bar y está todo el mundo pitando es una tentación, porque ir el domingo a la cancha y que todo tu alrededor fume por nervios o por la alegría de un partido resuelto sencillamente es una tentación. Y ahí es cuando pensás, ¿Realmente tiene sentido todo esto? Por ahora creo que si, y me pone sumamente feliz este pequeño numerito que alcancé.
Algún profesor mío de periodismo que lea esto debe estar pensando en matarme, o para ser menos drástico, le daría vergüenza decir que me tuvo como alumno, ¿Por qué? Por usar tanto la primera persona para escribir, pero bueno, existen las excepciones, y en un relato como este no me voy a poner tan rígido, ¿no?
Retomando el tema, y probablemente empezándolo a cerrar, con esto no quiero ser ovacionado, felicitado sobremanera ni mucho menos. Sólo compartir (si, otra vez este verbo) esta alegría con quien se tome cinco, diez, quince minutos para leer. Y que quede claro, no dejé de fumar, eso nunca lo podría decir, ni aunque pasen 50 años. Charlando el tema con gente amiga, están los que te dicen que lo toleraron un mes, un año, hasta más de 20 años sin hacerlo, pero volvieron a caer. Por eso, el mientras tanto, para el que pregunte será: Hace tantos días que no fumo. Ojalá eso se transforme luego en meses, y si todo sale bien, en años.
Seguir escribiendo podría convertir el texto en un tedio. Así que los dejo momentáneamente. Gracias al que llegó hasta el final de las líneas. Y por primera vez en mi vida estoy en condiciones de decirles a todos los fumadores, que si realmente quieren no hacerlo, y digo no hacerlo en vez de dejar, se puede. Todo está en la cabeza. Hasta la Próxima.

viernes, 18 de mayo de 2007

El reloj, ¿para qué sirve?


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Julio Cortázar

jueves, 17 de mayo de 2007

Propuestas e Intrigas, o algo parecido...

Ideas y Preguntas

Este es un segmento dedicado a las boludeces que se me ocurren en el día con el fin de un mundo mejor...o al menos más divertido...o...no sé, sacarle una sonrisa a alguien cuando lea esto y diga "no, pobre piba, ta mal en serio, que cambie de psicólogo" . También voy a poner esas cosas que uno se pregunta sin tener nunca una respuesta porque es terriblemente sin sentido la pregunta. En fin, todas las estupideces que pienso en el día y que me parecen cómicas compartirlas con el resto. (Escrito el 30-12-05)




Ideas:

1- Colectivo con asientos numerados:

¿Cuántas veces te subiste al colectivo y dijiste, qué hice yo para merecer viajar así y encima pago!? Yo al menos lo pienso todos los días que me subo al 87 tras esperarlo 20 minutos y ver como vienen los tres en filitas muy campantes y por si fuera poco, ¡LOS TRES HASTA LAS MANOS!
Mi idea (que sé que tiene un montón de cosas en contra y que sería imposible hacerlo) es que en el boleto esté el numerito de asiento que te toca. Cuando no hay más asientos, pueden subir tres personas más, y nada más, porque la “máquina simpática” va a dejar de dar boletos.
Al bajarse un pasajero, el primero que estuvo de pie, tiene derecho a sentarse, y ahí el señor colectivero amigo, va a poder recoger a un transeúnte más. (Si si, ya sé que no tiene sentido, ¡pero sería un placer!)

2- El microondas que enfríe:

Muy simple, un artefacto que enfríe las cosas en cuestión de minutos. Me ayudaría a tener la cerveza siempre bien fría, a que la ensalada rusa no tenga que estar cinco horas en la heladera antes de servirse, a que si el café está muy caliente que se enfríe más rápido, a que si se te está derritiendo el helado vuelva a su consistencia, etc., etc.

3- La Planchita para el pelo mojado:

Ya me la cagaron, así que no la voy a escribir, ¡¡¡Tendría que haber patentado la idea!!!

4-Asistencia psicológica por msn:

No sé que poner, pero sería más práctico, cómodo y entretenido.

5- Un chip en el cerebro que reproduzca la canción que estás cantando:

¿Cuántas veces estás tarareando una canción y zaz, te olvidaste un pedacito? ¿Cuántas veces estuviste nervioso, ansioso, a la espera de algo y recurriste al canto? ¿Cuántas veces te levantaste con una canción terriblemente horrible y se te pegó todo el día?
Bueno, yo propongo esta brillante idea, un chip en el medio del coco, que se active cuando recurrís a una canción, que reproduzca la canción que vos estabas pensando así no te sentís tan solo y seguís tu vida al compás de la música, que cuando se te pega esa canción horrible que escuchaste al pasar se encienda una canción de la ostia y te la borre de la mente. Y bueno, eso, se me acaba de ocurrir...

6- El billete Troquelado: (ideado por Tolka, compañero de facultad de Caro)

El billete ideado por el señor Tolka consiste en la inclusión como moneda corriente de un billete troquelado en varias partes. Esto provocaría una ventaja a la hora de transportar dinero ya que...en vez de llevar tres billetes de $5, llevamos uno de $20 (por ejemplo) y lo dividimos en 4 si es necesario, sin tener que estar cambiando para comprar un atado de puchos o un paquete de Beldent (por ejemplo también) ja ja.
El modo de edición, es decir, de cuánto serían los billetes, no me quedó muy en claro. Trataré de averiguar más al respecto. ¡Pero la idea es brillante! Merecía ser compartida.

Chas Gracias Tolka por tu aporte a este segmente incultural.

Preguntas:

1- ¿Cómo mierda escribían los romanos el número 0?
2- ¿Por qué las viejas se desesperan por subir primeras al colectivo, por sacar primeras el boleto y por robarte el asiento?
3-¿Por qué la gente que usa paraguas (además de no tener noción del diámetro que éste ocupa) busca los techitos sin dejarle lugar de refugio a los "antiparaguas" como yo?
4-¿Por qué Sivarita es tan rica? Cuac! ja ja
5-¿Por qué cuando te ponés en pedo, volvés con los pies más sucios de los boliches?
6- ¿Por qué cuando no tenemos que decir nos ponemos a hablar del tiempo? "Hablar del tiempo.....es perder el tiempo" que fenómeno mi bubu.
7- ¿Por qué una salida buena, o mejor dicho, cuando querés llevar a alguien a un "buen lugar" para quedar bien, lo/a llevás a un lugar caretón, al cual tenés que ir bien vestido, prolijo y encima aparentar que la estás pasando bien? Así mismo, ¿por qué hay que arreglarse para salir con alguien?.... ¿Lo que importa no es lo de adentro? (ja ja parezco una hippie enemiga del jabón) Yo sé que vale la pena producirse, pero para qué tanto quilombo si la ropa, a larga o a la corta, termina en el piso...bueeenaa ;)
8- ¿Por qué todas las canciones de Los Piojos (o la gran mayoría) tienen un estribillo "ooooohh"/ "aaaahh"/"eeeeehh/"opa paa paaa uopa pa pa"/ etc. etc.....
9-¿Por qué cuando se llega al final del recorrido del subte, todos nos miramos la cara como diciendo "¡Epa eh, nos las bancamos hasta el final!"?
10- Si me como una empanada... ¿me estoy comiendo una hada en un pan?
Carolina Fruks

miércoles, 16 de mayo de 2007

El por qué del nombre de la página

Bueno, y como todo tiene su por qué, o al menos eso siempre me hicieron creer, acá va el capítulo del libro que le da identidad a este blog. "El Consejo de una Oruga", de Alicia en el País de las Maravillas", la fantástica obra de Lewis Carroll (con edición y traducción de Mauro Armiño). Y no crean que enloquecí por ser esta mi primera publicación, simplemente me resultó maravilloso tanto su lectura como la famosa y clásica película de Disney.
Ah, no siempre serán así de largos los textos, sino rozaría la tortura, simplemente que me pareció cruel editarlo. Hasta la próxima.



…¡Ay, casi me olvido que tengo que seguir creciendo! ¿Cómo voy a arreglármelas? Supongo que debería comer o beber; pero la gran cuestión es: ¿qué?.
Esa era desde luego la gran cuestión: ¿qué? Alicia vio a su alrededor flores y briznas de hierba, pero nada que le pareciese bueno para comer o beber en aquellas circunstancias. Había una enorme seta que crecía a su lado, casi de su mismo tamaño; y después de mirar debajo, a los lados y por detrás, se le ocurrió que bien podía mirar y ver que había encima de la seta.
Se puso de puntillas y atisbó por encima del borde de la seta; sus ojos toparon inmediatamente con los de una gran Oruga azul que, sentada en lo alto con los brazos cruzados, fumaba tranquilamente un largo narguile, sin prestar la menor atención ni a ella ni a cualquier otra cosa.
Alicia y la Oruga se contemplaron mutuamente durante un rato en silencio; por fin la Oruga retiró el narguile de la boca y se dirigió a ella con voz lánguida y soñolienta.
-¿Quién eres tú?- dijo la Oruga.
No era este un principio alentador para una conversación. Alicia contestó con cierta reserva : -Yo…, yo…,, ahora no sé muy bien, señor…, pero sí sé quién era cuando me levanté esta mañana; me parece que he debido cambiar varias veces desde entonces.-
-¿Qué quieres decir?- Dijo la Oruga en tono severo-. ¡Explícate!
-Me temo, señor, que no puedo explicarme a mí misma- dijo Alicia-, porque yo ya no soy yo, como podrá ver.
-No, yo no veo nada- dijo la Oruga.
-Mucho me temo que no puedo explicárselo con mayor claridad- respondió Alicia muy cortés-, porque, para empezar, ni yo misma puedo entenderlo; y cambiar tantas veces de tamaño en un solo día es muy desconcertante.
- No lo es- dijo la Oruga.
-Bueno, tal vez a usted no se lo haya parecido hasta ahora- dijo Alicia-, pero cuando tenga que volverse crisálida…, y eso le pasará algún día, ¿sabe?..., y luego mariposa, seguro que le parecerá un poco raro.
-Pues no- dijo la Oruga.
-Bueno, quizá sus sentimientos sean diferentes- dijo Alicia-; yo solo sé que para mí sería muy raro.
-¡Para ti!- dijo la Oruga desdeñosamente-, Y ¿quién eres tú?
Esto los devolvía al principio de la conversación
A Alicia la irritaba un poco oír a la Oruga responder con unas observaciones tan cortantes y, estirándose cuando pudo, dijo muy seria:
-Me parece que es usted quien primero debería decirme quién es.
-¿Por qué?- dijo la Oruga.
Era otra pregunta que la ponía en apuros; y como no se le ocurrió ninguna buena razón, y la Oruga parecía estar de un humor muy desagradable, le dio la espalda para irse.
-¡Vuelve aquí!- le gritó la Oruga-. ¡Tengo algo importante que decirte!
Aquello sonó más prometedor, desde luego. Alicia dio media vuelta y regresó.
-Domina tu mal genio- dijo la Oruga.
-¿Eso es todo?- respondió Alicia, disimulando su rabia lo mejor que puedo.
-No- dijo la Oruga.
Alicia pensó que. como no tenía nada mejor que hacer, podía esperar; quizá, después de todo, le dijera algo que valiese la pena escuchar. Durante unos momentos la Oruga soltó bocanadas de humo sin decir nada, pero terminó por descruzar los brazos, se quitó otra vez la boquilla de la boca y dijo: -¿Así que crees que has cambiado?-.
-Eso me temo, señor- dijo Alicia-; no puedo recordar las cosas como antes…y no conservo el mismo tamaño ni diez minutos seguidos.
-¿Qué cosas no puedes recordar?- le preguntó la Oruga.
-Pues he intentado recitar “Ved a la laboriosa abeja…”, pero me salió completamente distinto- contestó Alicia en tono muy melancólico.
-Recita “Viejo está usted, padre Guillermo”- dijo la Oruga.

Alicia juntó las manos y empezó:

Viejo está, padre Guillermo –dijo el joven-,
y si tiene el pelo ya muy cano.
Aunque siempre anda cabeza abajo…
¿le parece a su edad eso sensato?

Cuando era joven –contestó al hijo-,
tuve miedo de dañarme el sexo;
y ahora, seguro de no tenerlo,
¿por qué no andar así si es lo que quiero?

Viejo está usted –replicó el anciano
sacudiendo sus canas-. todos los miembros
hice más ágiles usando este ungüento.
A un chelín la caja, ¿quiere comprarme dos?

Viejo está usted, y sus dientes no mascan
nada que no sea manteca rancia
¿cómo entonces se comió usted con hueso,
pico y patas, toda entera la gansa?

Cuando era joven aprendí las leyes
y con mi esposa discutí los casos;
las fuerzas que así ganaron mis encías
el resto de mi vida me han durado.

Viejo está usted y nadie supondría
la agudeza de sus pícaros ojos.
¿Cómo puede hacer equilibrios así
con una anguila en la nariz?

A tres preguntas ya te respondí.
¡Basta –dijo el padre-, menos humos!
Tus sandeces y bobadas ya me hartan.
Si no te marchas… ¡Largo de aquí!

-No lo has dicho bien- aseguró la Oruga.
-Me temo que no está del todo bien –dijo Alicia tímidamente-; algunas palabras han salido cambiadas.
-Está mal de cabo a cabo- dijo decidida la Oruga, y se produjo un silencio de varios minutos.
Fue la Oruga la primera en hablar:
-¿Qué tamaño te gustaría tener? –preguntó.
-Bueno, no soy muy exigente en eso del tamaño –replicó inmediatamente Alicia-; solo que no me gusta andar cambiando tan a menudo, ¿sabe usted?
-Yo no sé- contestó la Oruga.
Alicia no dijo nada; nunca en su vida le habían llevado la contraria y sintió que empezaba a perder la calma.
-¿Ahora estás contenta?- inquirió la Oruga.
-Bueno, me gustaría ser un poco más alta, señor, si a usted no le importa, porque tener tres pulgadas me hace sentir tan desgraciada…
-Pues a mí me parece que es una altura muy buena- dijo la furiosa Oruga, estirándose cuanto pudo mientras hablaba (medía exactamente tres pulgadas de alto).
-¡Pero es que yo no estoy acostumbrada!- alegó la pobre Alicia en tono lastimero. Y pensó para sus adentros: “¡Ojalá no se ofendiesen con tanta facilidad todos los bichos…!”.
-Ya te acostumbrarás con el tiempo- dijo la Oruga, y, llevándose el narguile a la boca, se puso a fumar otra vez.
En esta ocasión, Alicia esperó pacientemente a que aquel ser volviese a hablar. Un minuto o dos más tarde, la Oruga se quitó el narguile de la boca, bostezó una o dos veces y se desperezó. Luego se bajó de la seta y se adentró en la hierba, limitándose a decir mientras caminaba: “Un lado te hará crecer y el otro lado te hará menguar”.
“¿Un lado de qué? ¿El otro lado de qué?”- pensó Alicia.
-De la seta- dijo la Oruga, como si la hubieran hecho la pregunta en voz alta; y un momento después había desaparecido de la vista.
Alicia se quedó pensativa, contemplando la seta durante un minuto, tratando de distinguir cuáles eran sus dos lados y, como era completamente redonda, le resultó una cuestión dificilísima. Sin embargo, terminó por extender los brazos alrededor de la seta cuanto pudo, y rompió con cada mano un trocito del borde.
“Y ahora, ¿cuál es cuál?”- se dijo a sí misma, y mordisqueó un poco del trozo de la mano derecha para probar el efecto. Inmediatamente sintió un violento golpe en la parte inferior de la barbilla: ¡había chocado con sus pies!
Se llevó un buen susto con aquel cambio repentino, pero comprendió que no había tiempo que perder porque estaba menguando a toda velocidad; así que se puso a comer en el acto del otro trozo. Su barbilla estaba tan apretada contra sus pies que apenas había espacio para abrir la boca; pero al final lo consiguió y se las arregló para tragar un mordisco del trozo de la mano izquierda…

CONTINUARÁ.

Editorial

Los que alguna vez imaginamos dedicarnos a algún tipo de profesión que tuviera que ver con la comunicación, siempre pensamos en tener nuestro propio espacio donde poder entretener, divertir, alertar, por qué no arrancar alguna lágrima y así con cualquier sentimiento que se les pueda venir a la cabeza.
Un poco con esta idea nace la página, poder lograr un poquito de todo eso en cada uno que lea este sitio. Aquí encontrarán artículos de diarios y revistas, capítulos de libros, entrevistas, frases, textos escritos por mi y, aquí lo más importante, toda creación hecha por ustedes y que tengan ganas de compartir. Porque esta será o intentará ser la esencia del blog, que la hagamos entre todos.
Así que cualquier colaboración que quieran hacer, será bienvenida. Intentemos evitar los insultos y las bajezas, después, con más o menos gusto, el material será bien recibido.
“El Consejo de una Oruga” empieza a dar sus primeros pasos, y ojalá perdure al menos un tiempo, y si así fuera, será porque lo logramos entre todos.